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Edición de Otoño · MMXXVI
Cine · Cultura · Influencia
Croisette Conversations

La visión detrás del movimiento que redefine cómo el cine, la inteligencia artificial, las marcas y el impacto humano convergen como legado

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«Aquí empieza lo inevitable», dice ella.

Productora de cine, CEO de The Wonder World Group, reconocida dos veces por Forbes en 2023 y creadora de los Global Boost Awards. La emprendedora española ha construido uno de los ecosistemas más singulares del panorama internacional contemporáneo: uno en el que el cine, la inteligencia artificial y el propósito humano dejan de ser disciplinas separadas para convertirse en una sola mirada editorial, la del impacto que perdura más allá del momento, la del legado.

«Aquí empieza lo inevitable». Sonia Boost lo dice con la calma de quien lleva años viendo venir esto antes que el resto de la industria. Lo dice despacio, sin énfasis, casi como una constatación. Y merece la pena escucharlo así, despacio, porque en cuatro palabras contiene toda la lectura empresarial del momento que estamos viviendo.

Hay personas a las que conviene observar antes de leer. Sonia Boost es una de ellas. Cuando entra en una sala —ya sea una conferencia internacional, un rodaje o una reunión privada con marcas globales—, lo hace con una quietud que contrasta deliberadamente con el ruido de la industria que la rodea. Habla despacio. Sostiene la mirada. Escucha más de lo que habla. Y cuando por fin toma la palabra, lo hace con una precisión que se nota construida durante años.

Es difícil no preguntarse, en esos primeros minutos, cómo ha llegado hasta aquí una emprendedora española: al punto en que su nombre se cuela en las conversaciones que importan, en los círculos que deciden hacia dónde se mueve la cultura global. La respuesta está, en parte, en otra frase que ha repetido en escenarios internacionales durante los últimos años: «Las historias mueven el mundo… pero las que tienen propósito lo transforman».

Es una frase que, leída despacio, contiene toda su tesis empresarial, su filosofía editorial completa y la razón de fondo por la que ha decidido crear el movimiento que la está convirtiendo, en esta primavera de 2026, en una de las figuras más seguidas en la frontera entre el cine, la inteligencia artificial y la cultura de marca.

Una emprendedora, varias industrias

A Sonia Boost es mejor presentarla no como una sola cosa, sino como el punto de cruce de varios territorios. Productora de cine internacional. CEO de The Wonder World Group, el ecosistema empresarial que ha ido articulando en los últimos años. Conferenciante internacional sobre AI Growth para empresas e impacto humano, con una agenda que la lleva habitualmente a escenarios de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Reconocida dos veces por Forbes en 2023, una distinción que confirmó lo que su círculo sospechaba desde hacía tiempo: que estábamos ante una de las pocas voces capaces de operar a la vez en tres industrias —el cine, la tecnología y la consultoría empresarial— sin reducirse a ninguna de ellas.

Y, desde esta primavera, creadora de los Global Boost Awards, el movimiento internacional independiente que celebra su edición inaugural el 16 de mayo en Cannes y que estas mismas páginas han descrito como una de las propuestas editoriales más ambiciosas del calendario internacional contemporáneo.

Esa pluralidad —cine, IA, marcas, empresa, educación, trabajo editorial— no es casual. Es el resultado deliberado de una visión empresarial que lleva tiempo rechazando la lógica del nicho. Mientras la mayoría de los emprendedores de su generación se especializaba en un solo territorio para profundizar en él, Sonia Boost decidió hacer exactamente lo contrario: cruzar disciplinas. Y de ese cruce —que sobre el papel parecía dispersión y en la práctica resultó una de las apuestas más inteligentes del ecosistema empresarial español— ha construido su autoridad.

Impacto humano: la palabra que define toda su obra

Hay un término que recorre toda la obra de Sonia Boost con una insistencia serena: impacto humano. Es un término que la cultura corporativa contemporánea ha maltratado mucho. A menudo se usa para vestir las métricas tradicionales con un lenguaje más amable. Se imprime en los informes de sostenibilidad. Se convierte en el eslogan de campañas que no comprometen a nadie a nada.

Sonia Boost lo recupera en su sentido más exigente. Para ella, el impacto humano no es lo que una marca dice, sino lo que una marca deja. No es lo que se mide al final del trimestre, sino lo que perdura cuando la marca, la película o el creador ya no están. Es —con la palabra que ella misma utiliza en sus programas de formación internacional— legado.

Esa lectura es exactamente lo que separa el ecosistema empresarial que dirige de la mayoría de sus competidores. Mientras buena parte de la industria diseña campañas, productos y películas pensando en el impacto inmediato —el lanzamiento, la ola, el trending topic—, Sonia Boost ha convertido la pregunta por el legado en un criterio editorial. ¿Qué quedará de esto dentro de diez años? ¿Qué historia recordará el espectador dentro de una década? ¿Qué marca seguirá importando cuando haya pasado la novedad?

Son las preguntas que atraviesan cada producción cinematográfica de The Wonder World Group, cada programa de formación de Sprint to Growth Business School y, ahora, cada criterio de selección de los Global Boost Awards. La inteligencia artificial, en esta lectura, no es un fin. Es una herramienta más al servicio de una pregunta que siempre es la misma: ¿esto va a perdurar?

El método Boost

Quienes han trabajado con ella —productores, marcas, alumnos de su escuela de negocios, socios internacionales— coinciden en un rasgo que define su manera de operar: una capacidad poco común para ver patrones que otros todavía no han visto. Donde la industria tradicional separaba al productor del estratega, al cineasta del consultor, al artista del emprendedor, Sonia Boost vio —hace años— una única figura emergente: la del autor cinematográfico que entiende la marca como narrativa, la inteligencia artificial como instrumento y el propósito como arquitectura.

Esa lectura, que durante años pudo parecer adelantada a su tiempo o incluso excéntrica, es exactamente lo que el mercado global está validando ahora. Las grandes casas de lujo se están convirtiendo en silencio en estudios de cine. Las marcas con propósito están desplazando a las marcas con presupuesto. La inteligencia artificial está dejando de ser una amenaza para el cine y convirtiéndose —en manos de quienes saben usarla— en su instrumento más nuevo. Y en el centro de esa convergencia está una emprendedora española que lo anticipó todo desde su despacho de Barcelona.

The Wonder World Group: el ecosistema por dentro

Para entender la dimensión del proyecto, conviene mirar dentro del ecosistema empresarial que dirige. The Wonder World Group, con sede en Pau Claris 162, en Barcelona, funciona como una plataforma multidisciplinar que integra varias verticales bajo una sola visión: la producción cinematográfica, la consultoría estratégica de marca, la formación empresarial a través de Sprint to Growth y, ahora —con los Global Boost Awards—, el reconocimiento editorial internacional.

Cada una de estas verticales tiene su propia dinámica, su propio equipo y su propio calendario. Pero todas comparten una misma convicción de fondo: que la inteligencia artificial solo encuentra su sentido cuando se pone al servicio de un propósito humano real, y que el propósito humano solo encuentra su sentido cuando se mide en términos de legado. No como la promesa difusa de un departamento de comunicación, sino como una arquitectura concreta que atraviesa cada decisión, cada producción y cada proyecto de consultoría que sale de la casa.

Esa convicción —que Sonia Boost ha defendido en decenas de escenarios internacionales en los últimos años— es la que ahora se materializa en el movimiento Global Boost Awards: un reconocimiento independiente para las marcas, los líderes y los creadores que han entendido que el siglo XXI no recordará a las marcas que más gritaron, sino a las que más perduraron.

Una creadora, no solo una organizadora

Merece la pena subrayarlo, porque marca la diferencia entre los Global Boost Awards y otras iniciativas similares: Sonia Boost no es la organizadora del movimiento. Es su creadora. La distinción importa. Quien organiza ejecuta; quien crea articula la visión, define los criterios, selecciona a los finalistas, escribe la filosofía editorial, decide la sensibilidad estética y firma la dirección artística de todo el movimiento.

Esa autoría se nota en cada detalle del proyecto. En la decisión de que la gala del 16 de mayo sea estrictamente por invitación. En la elección de celebrarla en el marco del Marché du Film y no en ningún otro lugar. En el formato de un único ganador absoluto de los Global Challenge Awards, frente a la habitual dispersión de categorías. En la sensibilidad cinematográfica —no televisiva— que atraviesa cada pieza de la comunicación oficial del movimiento. En la frase manifiesto que ha decidido convertir en seña de identidad del proyecto: «Hay marcas que se ven y marcas que se recuerdan».

Cada una de esas decisiones lleva su firma. Y cada una explica, en parte, por qué los Global Boost Awards han conseguido, en apenas unos meses, captar la atención de líderes internacionales que no suelen responder a las llamadas de iniciativas emergentes.

Lo que viene después de Cannes

Aunque la gala del 16 de mayo concentra, lógicamente, la atención inmediata, Sonia Boost ha dejado claro desde el primer día que Cannes 2026 es el primer capítulo público de un movimiento más amplio. Las próximas paradas anunciadas incluyen futuras ediciones en la Berlinale y en Los Ángeles, donde el movimiento aspira a consolidar su presencia en el corazón del ecosistema de Hollywood. Cada una de esas ediciones tendrá su propia identidad editorial, su propio comité y su propio calendario, preservando la coherencia del movimiento global y adaptándose al ADN cultural de cada ciudad.

Esa visión a medio y largo plazo es, probablemente, lo que más distingue a Sonia Boost de otras figuras del ecosistema empresarial contemporáneo. No piensa en términos de eventos. Piensa en términos de movimientos. No diseña galas. Diseña capítulos de una conversación cultural que pretende sostener durante toda la próxima década. Y, sobre todo, no piensa en términos de éxito. Piensa en términos de legado.

Una mirada que merece la pena seguir

Hay personas a las que conviene observar antes de leer. Y hay personas a las que conviene leer durante mucho tiempo. Sonia Boost pertenece, casi con toda seguridad, a ambas categorías. Los años que tiene por delante —los que van de esta primera edición de los Global Boost Awards a las ediciones que llegarán en otras capitales— marcarán probablemente una de las trayectorias empresariales más singulares de su generación en el ecosistema español e internacional.

«Aquí empieza lo inevitable», repite cuando se le pregunta por lo que viene. No es una predicción. Es una constatación. La de alguien que ha entendido que el siglo XXI no se medirá por lo que se ve, sino por lo que se recuerda, y que las marcas, los creadores y los líderes con la mirada más larga serán también los que dejen el legado más profundo.

Empieza, como tantas cosas que acaban importando en esta industria, en la Croisette.
El 16 de mayo.

— La Redacción · La Croisette · 13 de mayo de 2026

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