Crítica de «Nagi Notes»: Koji Fukada llega por fin a la Competición de Cannes

con un retrato de la pérdida silenciosamente devastador
El autor japonés abre la Competición con una pieza de cámara de 110 minutos protagonizada por Takako Matsu: su obra más precisa y emocionalmente contenida hasta la fecha. Mk2 Films se encarga de las ventas internacionales.
Diez años después de que Harmonium ganara el Premio del Jurado de Un Certain Regard y lo consagrara como una de las voces más singulares del cine japonés, Koji Fukada ha llegado por fin adonde siempre apuntaba su talento: la Competición por la Palma de Oro. Nagi Notes, que abre las proyecciones de la Competición del 79.º Festival de Cannes, no es una película que anuncie su propia importancia. Es algo más difícil de conseguir: una película que se la gana en silencio.
El planteamiento es deliberadamente discreto. Yoriko (Takako Matsu) es una artista que vive en la zona rural de Nagi y arrastra las heridas de una relación fallida por la que no se atreve a hacer el duelo. Su amiga y antigua cuñada Yuri (Shizuka Ishibashi), una arquitecta recién separada, viaja desde Tokio para visitarla. Dos mujeres. Un pueblo tranquilo. Un lenguaje compartido de cosas no dichas. Lo que se despliega a lo largo de 110 minutos es el Fukada más arquitectónicamente preciso: una película construida desde la contención, en la que el peso emocional se acumula como cambia la luz, despacio, de forma irresistible, hasta que la habitación se ha transformado por completo.
Una película nacida de un edificio
Fukada ha contado que «la chispa inicial» de Nagi Notes fue el Museo de Arte Contemporáneo de Nagi (Nagi MOCA), en la prefectura de Okayama, al sur de Japón, conocida por sus paisajes y su modo de vida rurales; en concreto, la idea de filmar una historia en la que personas muy distintas se cruzan dentro de la arquitectura diseñada por Arata Isozaki, una construcción que destaca en ese paisaje apacible. Es un origen revelador. Fukada siempre ha sido un cineasta interesado en lo que los espacios hacen a las personas: en cómo las paredes que habitamos dan forma a los silencios que guardamos. Aquí, el Nagi MOCA se convierte en una especie de cámara de presión emocional, un lugar donde el arte y el duelo respiran el mismo aire.
La película está escrita y dirigida por Fukada y, junto a Matsu e Ishibashi, la protagonizan Waku Kawaguchi, Kiyora Fujiwara, Sawako Fujima y Kenichi Matsuyama. El reparto está calibrado con precisión: Matsu, una de las presencias más consumadas del cine japonés, dota a Yoriko de una quietud que se lee a la vez como serenidad y como contención. Ishibashi, en el papel de la arquitecta cuyo lenguaje profesional de estructura y forma refleja en silencio el rigor formal de la propia película, es su contrapunto perfecto.
La estructura detrás de la película
Nagi Notes es una coproducción entre Japón, Francia, Singapur y Filipinas, producida por Hassaku Labs y Survivance, con Star Sands, Momo Film Co. y Wonderstruck. La fotografía es de Hidetoshi Shinomiya, el montaje de Sylvie Lager y la música del compositor Lee Pei-Chin. El alcance internacional de la coproducción refleja tanto la ambición del proyecto como la infraestructura cada vez más global que necesita el cine de autor japonés independiente para viajar.
Mk2 Films se encarga de las ventas internacionales: es la quinta colaboración de la compañía con Fukada, tras Love on Trial, estrenada en Cannes el año pasado, y Love Life, que compitió en Venecia en 2022. Mk2 ha presentado la película como «una exploración de las relaciones humanas íntimas que combina la sutileza emocional con una mirada aguda sobre la sociedad japonesa contemporánea». La descripción es acertada, aunque insuficiente: describe la superficie sin llegar a tocar la herida.
Una trayectoria que pedía este escenario
Fukada llegó por primera vez a la Selección Oficial de Cannes en 2016 con Harmonium, que se proyectó en Un Certain Regard y ganó el Premio del Jurado de la sección. Su película de 2020 The Real Thing recibió el sello Covid-19 del festival después de que aquella edición se cancelara por la pandemia, y en 2025 regresó físicamente al festival con Love on Trial, presentada en Cannes Première. El puesto en la Competición llega, por tanto, como una forma de reconocimiento institucional que llevaba una década gestándose en silencio.
No es el único que representa a Japón en lo más alto de la programación de este año. All of a Sudden, de Ryūsuke Hamaguchi, y Sheep in the Box, de Hirokazu Kore-eda, también compiten por la Palma de Oro: un momento extraordinario para el cine japonés, que llega el mismo año en que Japón ha sido nombrado País de Honor del Marché du Film 2026, el primer país del este de Asia en ostentar el título desde que se puso en marcha la iniciativa en 2022.
En ese contexto, Nagi Notes tiene un peso que va más allá de su propia historia silenciosa. Pero Fukada, como es habitual en él, preferiría casi con toda seguridad que ese peso siguiera siendo invisible: llevado, como todo en esta película, bajo la superficie.
Nagi Notes abre las proyecciones de la Competición del 79.º Festival de Cannes, del 12 al 23 de mayo de 2026. Ventas internacionales: Mk2 Films.



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